1 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura
El descuadre de caja no suele ser un robo: suele ser un cambio mal dado, un ticket sin cobrar o un gasto pagado del cajón sin apuntar. La diferencia entre un negocio que controla su efectivo y uno que "más o menos cuadra" es un procedimiento de cierre de diez minutos que se hace igual todos los días.
El método, paso a paso
- 1. Cierra la sesión del TPV: nadie cobra mientras cuentas
- 2. Cuenta el efectivo del cajón dos veces (billetes primero, luego moneda)
- 3. Compara con lo que dice el sistema: fondo inicial + ventas en efectivo − pagos del cajón
- 4. Revisa los cobros con tarjeta contra el total del datáfono
- 5. Anota el descuadre exacto, aunque sean 40 céntimos — el rastro es lo que permite encontrar patrones
- 6. Deja el fondo de caja fijo para mañana y guarda el resto
- 7. Firma el cierre (o que lo firme quien cerró)
Las cuatro causas de descuadre, por orden de probabilidad
- Cambio mal devuelto en horas punta (descuadres pequeños y aleatorios)
- Gastos pagados del cajón sin registrar: el agua, el mensajero, las propinas adelantadas
- Tickets anulados o modificados después de cobrar
- Cobros marcados en la forma de pago equivocada (tarjeta anotada como efectivo o al revés)
Las señales de alarma
Descuadre siempre negativo y siempre en el mismo turno; anulaciones de ticket concentradas en una persona; y el clásico "hoy no cuadra pero mañana lo miro", que convierte un error localizable en uno imposible de rastrear. Con un cierre diario firmado, cada descuadre tiene fecha, turno y responsable de cierre — y casi todos desaparecen solos en dos semanas.
Con OptimusPlanner
El TPV gratuito trabaja con sesiones de caja: apertura con fondo, ventas por forma de pago y cierre con arqueo que calcula el descuadre solo. El módulo de Efectivo y Tesorería (9,99 €/mes) guarda el histórico de cierres, registra los pagos del cajón y te muestra si los descuadres se repiten por día, turno o persona.